
Tengo que reconocer que me encanta despotricar contra la Iglesia. Y aunque parece que ya está todo dicho, no me negaréis que pocos se resisten a entrar al trapo con frases que combinan casi por decreto “Vaticano”, “oro”, “voto de pobreza”, “condón” y “SIDA”.
Pues hoy me la envaino, señores. Yo pensaba que los curas comunistas que retrató Martín Vigil (aprovecho para recomendaros la novela, merece la pena) se habían extinguido, pero parece que la crisis les ha dado motivos para enfrentarse una vez más a los Rouco y los Cañizares de turno.
El Foro de Curas (si, si, de curas de toda la vida) de la Diócesis de Madrid ha denunciado en un documento la nula solidaridad de los obispos, y se han comprometido a destinar el 5% de su sueldo de todo el año a los pobres.
Placaje.
Además, en el texto han pedido que la Iglesia se oponga con la misma intensidad a la pobreza que al aborto.
Touchdown.
Los curas de la Iglesia Roja de Entrevías y de la Cañada Real no quieren esconderse, y han aprovechado para lamentar ante sus homólogos de la jet set eclesiástica que “existe una clara involución en la Iglesia, patrocinada por la Jerarquía".
Verdades como puños que han ido directos al mentón de una cabeza de la Iglesia que quiere ser el vivo reflejo de la cara (más retrógrada) de Dios. De los Rouco y Cañizares que pretenden mantener viva la fe de los parroquianos restando importancia al abuso sexual al compararlo con lo que ellos consideran 40 millones de asesinatos.
Yo me quedo con sus manos, ajadas y mugrientas de bregar con tanto desposeído, pero que no tienen reparos en partir el pan y compartirlo.